Siempre creí que tenía el control absoluto, tanto sobre mis decisiones, mi destino y mis emociones. A medida que pasa el tiempo y basada en las vivencias puedo tener claro que existen sentimientos que no se pueden controlar.
El miedo, la ira son emociones que simplemente afloran, las reacciones son las que dependen de nosotros pero no el sentirlo. Cada vez que nos enfrentamos a una nueva situación tenemos solo una fracción de segundos para decidir como hemos de reaccionar, muchas veces lo hacemos de la forma equivocada y desencadenamos un sin numero de consecuencias que no podríamos, ni en nuestros mas locos sueños prever.
Cuando bastaba con respirar profundo y pensar en la mejor y mas lógica forma de actuar nos enredamos en prejuicios y nos domina mas que nada el temor y el “como nos verán los demás” según lo que hagamos o digamos.
Al menos yo me he pasado la vida dejando que el orgullo domine mis actos, y ante cualquier cosa mi autoestima no debe verse dañada. Por mucho tiempo jamás permití que se me viera desvalida, indefensa o débil, y ni pensar en ver en los ojos de alguien un destello de lastima porque me provocada un colapso nervioso y un cuestionamiento inmediato sobre mi presencia en este mundo. Pero no dudamos ante malos sentimientos tenemos una reacción automática y sin reserva, pero cuando lo que tenemos enfrente es puro, blanco y esperanzador le buscamos la quinta pata al gato para no aceptarlo de buenas a primera, bueno no era pata era cola. Y después nos arrepentimos.
Que hacer ante años de malos hábitos en donde siempre me he valido solo de mi misma, como permitir ser mimada, consentida, débil, llorona y cuanto calificativo define a mí género.
Otra pregunta difícil de responder, si cada vez que el ser humano intenta tener una modificación de conducta las malas mañas toman vida propia y se rehúsan a morir o evolucionar.
En este periodo de auto evaluación he notado que muchas cosas que creía ciertas e inmodificables resultan ser solo una armadura oxidada que pesa tanto que la arrastro como un karma cósmico. Si mi intención solo ha sido convertir mi vida en un paseo por las nubes como es que he saboteado cada intento de ayuda, cariño, compresión y entrega.
Siendo tan feliz como me creía pero a la vez por ahí dije alguna vez que tenía la vida incompleta nunca me propuse, convencida de ello, que debía cambiar algo. Mmmm…!!! El qué, era el problema. Jugué a las adivinanzas pero sin querer ganar. Me invente mil y una cosas que justificaran mi existencia y simplemente seguía igual. Hasta que lo inevitable llego…se me acabaron las fuerzas y las justificaciones y se me empezó a desmoronar la estructura que había construido.
Pero todo tiene un principio y un final, por ahí dicen que para que nazca la mariposa primero debe morir la oruga y todo ha de acomodarse en donde debe. Es por eso que la sabia vida se ha encargado de mostrarme los caminos, y de pronto esta soledad envenenadora se ha convertido en un cúmulo de suspiros que me llena de esperanza. He entendido que el peso del mundo no debe solo cargarse en mis hombros y que he de encontrar en el momento indicado las respuestas que por mucho tiempo busque.
Algo solo me inquieta…. Estoy preparada para cambiar mi historia, después de tanto profetizar mis días y desparramar con convicción exactamente como terminarían estos, ahora resulta que la tela esta en blanco y recién comienza a pintarse mi vida. Pero algo es cierto tengo una sonrisa dibujada en la cara, expectante de cómo se viene este cuento en una de esas entre los castillos en el aire, el príncipe púrpura y los tres cuartos de mandarina termina mejor que si se hubiese planeado.
He de dejar atrás lo miedos y las frustraciones, los aprendizajes a porrazos y me encuentro lista para saltar, total para eso se hizo la vida para arriesgarse, llorar, fracturase, arrepentirse y volver a intentarlo.
Algo cambio que ahora me encuentro lista para respirar… sonreír y disfrutar. Me he llenado de nuevas ideas, sueños y ambiciones y solo me queda esperar y esta vez será más entretenido.
Didycris
No hay comentarios:
Publicar un comentario