Durante mucho tiempo opte por no rezar pidiendo algo...
Consideraba que no solo no era merecedora de favores divinos, sino que además, Dios debía estar demasiado ocupado como para atender niñerías que yo misma tenía que solucionar. No pensé que podría ser por falta de humildad... o que me creyera autosuficiente. Pensé que sola, era feliz, sin ayuda, total... yo todo lo podía.
No sé que paso, pero de pronto un vacío enorme se apodero de mí, desgarraba el alma y me cortaba la respiración. Era oficial estaba sufriendo de soledad crónica.
Aun así soporte estoicamente la agonía, sin pestañear y casi con postura de heroína, disimule todo lo que pude, que había algo que me estaba rompiendo el alma. Digo... todo lo que pude, por que no creo que exista alguien que no note cuando en la cara se me dibuja la tristeza.
Cuando oía música romántica no sabia en quien pensar, era un verdadero desperdicio de emoción. No había un rostro que colocarle a una canción, si suspiraba no se dirigía a ninguna parte tanta pasión.
Entonces me decidí, comencé a rezar. Pedí a Dios desde el fondo de mi corazón que le pusiera un rostro a la música, que tuviera en quien pensar cuando comience el día y que antes de dormir fuese mi ultimo pensamiento. Día a día, noche a noche mi oración era la misma... hasta que me canse. Y volví a la rutina como si nada, ya había hecho un esfuerzo.
Y apareció... y no lo vi. Dios me había escuchado, pero yo ya no quería estar acompañada, pero allí estaba. Me costo muchísimo darme cuenta, además como podía estar segura. Algo comenzó a florecer en mí, pero no lo entendí. Hasta que un día después de mucho negarlo, me di cuenta, me había enamorado de alguien que no notaba que yo existía.
Y se cumplió Dios le puso rostro a cada canción, a cada suspiro y a cada pensamiento. Me dio exactamente lo que pedí. Solo olvide una cosa... pedirle no solo que yo pudiera llenar mi corazón, sino que fuera correspondida... olvide pedir ser amada.
Esto me ha enseñado que hay que saber como pedir las cosas... porque recibirás exactamente lo que pides.
Didycris
No hay comentarios:
Publicar un comentario